A partir del 1 de enero de 2026 entran en vigor importantes novedades en materia de jubilación que afectan tanto a la edad legal para retirarse, como al cálculo de la pensión, la jubilación anticipada y las fórmulas para compatibilizar trabajo y pensión.
Estos cambios forman parte del proceso de reformas iniciado en 2011 y desarrollado posteriormente entre 2021 y 2023, cuyo objetivo es retrasar progresivamente la edad de jubilación y ajustar el sistema al aumento de la esperanza de vida.
Conocer estas novedades es clave para planificar correctamente el final de la vida laboral y tomar decisiones informadas.
Edad legal de jubilación en 2026
Desde el 1 de enero de 2026, la edad ordinaria de jubilación dependerá del número de años cotizados:
- 65 años, si se acreditan 38 años y 3 meses o más de cotización.
- 66 años y 10 meses, si no se alcanza ese periodo de cotización.
Este umbral de cotización continúa aumentando de forma gradual, tal como estableció la reforma de 2011.
Cambios en el cálculo de la pensión 2026
En 2026 comienzan a aplicarse los cambios relativos al periodo de cotización que se utiliza para calcular la pensión.
Actualmente, la base reguladora se calcula tomando como referencia los últimos 25 años cotizados. Sin embargo, entre 2026 y 2040, los trabajadores podrán elegir entre:
- El sistema actual (25 últimos años), o
- El nuevo sistema, que toma los últimos 29 años cotizados, eliminando automáticamente los dos años con peor cotización.
Esta opción permite suavizar el impacto de periodos con bajos ingresos o interrupciones laborales en la pensión final.
Jubilación anticipada voluntaria en 2026
La jubilación anticipada voluntaria permite adelantar el retiro hasta 24 meses antes de la edad legal ordinaria, pero con aplicación de coeficientes reductores sobre la pensión.
En 2026 podrá accederse a esta modalidad:
- Desde los 63 años, si se han cotizado 38 años y 3 meses o más.
- Desde los 64 años y 10 meses, si no se alcanza ese periodo de cotización.
Penalizaciones por jubilación anticipada
Los recortes sobre la pensión varían en función de los años cotizados y del anticipo aplicado. De forma orientativa:
- Cotización inferior a 38 años y 6 meses: recortes entre 3,26 % y 21 %.
- Entre 38 años y 6 meses y 41 años y 6 meses: entre 3,11 % y 19 %.
- Entre 41 años y 6 meses y 44 años y 6 meses: entre 2,96 % y 17 %.
- Más de 44 años y 6 meses: entre 2,81 % y 13 %.
Jubilación anticipada con pensión máxima
Para quienes tengan derecho a una pensión superior a la cuantía máxima (3.359,6 € mensuales en 2026), se aplica un régimen específico de coeficientes reductores.
En 2026 se ejecuta el tercer año del despliegue progresivo, con penalizaciones más moderadas que oscilan, según los años cotizados, entre aproximadamente el 1,19 % y el 9,10 %.
Jubilación parcial: trabajar y cobrar parte de la pensión
La jubilación parcial permite reducir la jornada laboral y cobrar simultáneamente una parte de la pensión antes de alcanzar la edad legal.
En 2026 podrá solicitarse hasta tres años antes de la edad ordinaria, siempre que se acrediten al menos 33 años cotizados:
- Desde los 62 años, si se han cotizado 38 años y 3 meses o más.
- Desde los 63 años y 10 meses, si la cotización es inferior.
Condiciones principales
- Reducción de jornada del 20 % al 33 % durante el primer año si se accede con más de dos años de antelación.
- En los dos años previos a la jubilación ordinaria, la reducción puede situarse entre el 25 % y el 75 %.
- Se exige contrato indefinido a jornada completa y mínimo seis años de antigüedad en la empresa.
Esta modalidad suele ir vinculada a un contrato de relevo, que debe cumplir requisitos específicos.

Jubilación activa: compatibilizar trabajo y pensión
La jubilación activa permite seguir trabajando una vez superada la edad legal de jubilación, compatibilizando empleo y pensión.
En 2026 se podrá acceder:
- Desde los 66 años, si se han cotizado 38 años y 3 meses.
- Desde los 67 años y 10 meses, si no se alcanza ese periodo.
El porcentaje de pensión percibido dependerá del tiempo transcurrido desde la edad legal:
- 45 % tras un año
- 55 % tras dos años
- 65 % tras tres y cuatro años
- 100 % a partir del quinto año
Una vez iniciada esta modalidad, la pensión aumenta un 5 % por cada año adicional trabajado, hasta el límite del 100 %.
Incentivos por retrasar voluntariamente la jubilación
Siguen vigentes los incentivos para quienes decidan retrasar su jubilación más allá de la edad legal.
Los requisitos son:
- Haber cotizado al menos 15 años.
- Retrasar el retiro un mínimo de un año.
Cada año completo de demora supone un incremento del 4 % en la pensión. A partir del segundo año, pueden sumarse incrementos adicionales por semestres completos.
Retrasar la jubilación puede suponer un aumento significativo de la pensión a largo plazo
Preguntas frecuentes – Cambios en la jubilación a partir de 2026
¿Cuál es la edad legal de jubilación en 2026?
Será de 65 años si se han cotizado 38 años y 3 meses o más, o de 66 años y 10 meses si no se alcanza ese periodo.
¿Puedo jubilarme anticipadamente en 2026?
Sí. La jubilación anticipada voluntaria permite adelantar el retiro hasta 24 meses, con aplicación de coeficientes reductores sobre la pensión.
¿Qué penalización tiene la jubilación anticipada?
Depende de los años cotizados y del anticipo. Los recortes pueden oscilar entre aproximadamente el 3 % y el 21 %.
¿Cómo se calculará la pensión a partir de 2026?
Podrás elegir entre el sistema actual (últimos 25 años cotizados) o el nuevo modelo (últimos 29 años, eliminando los dos peores).
¿Qué es la jubilación parcial?
Es una modalidad que permite reducir la jornada y cobrar parte de la pensión antes de alcanzar la edad legal, siempre que se cumplan ciertos requisitos.
¿Puedo trabajar y cobrar la pensión a la vez?
Sí, a través de la jubilación activa, una vez superada la edad legal y cumpliendo los requisitos establecidos.
¿Qué incentivos existen por retrasar la jubilación?
Cada año completo de demora supone un incremento del 4 % en la pensión, con posibles aumentos adicionales por semestres.
¿Conviene planificar la jubilación con antelación?
Sí. Una planificación adecuada permite optimizar la pensión y elegir la modalidad más beneficiosa según cada situación personal y laboral.