El contrato fijo discontinuo se ha convertido en la fórmula estrella para el trabajo de temporada. Además, ahora es el momento de revisarlo, porque termina la campaña de verano y arranca la de otoño. Por lo tanto, conviene tener claras las reglas del llamamiento y del coste real.
Qué es un contrato fijo discontinuo
Se trata de un contrato indefinido con periodos de actividad y de inactividad. Es decir, la persona no se despide al terminar la temporada: simplemente pasa a la espera del siguiente llamamiento.
La reforma laboral amplió mucho su uso. De hecho, sustituyó buena parte de los contratos temporales que antes se encadenaban campaña tras campaña.
Cuándo se puede utilizar un contrato fijo discontinuo
La ley prevé tres supuestos principales:
- Trabajos de temporada o vinculados a actividades productivas estacionales.
- Trabajos de prestación intermitente con periodos ciertos o inciertos de ejecución.
- Contratas mercantiles o administrativas que se repiten en el tiempo.
Por el contrario, un pico imprevisible y aislado no encaja aquí. En ese caso corresponde un contrato temporal por circunstancias de la producción.
Qué debe recoger el contrato por escrito
El documento debe reflejar los elementos esenciales de la relación. Concretamente, la duración estimada de la actividad, la jornada y su distribución horaria previsible, y el orden y la forma del llamamiento.
Esos criterios los fija el convenio colectivo. Sin embargo, cuando el convenio guarda silencio, la empresa los concreta mediante acuerdo con la representación legal.
Cómo funciona el llamamiento en el contrato fijo discontinuo
El llamamiento es la comunicación que reincorpora a la persona al inicio de la actividad. Debe realizarse por escrito o por otro medio que deje constancia, con antelación suficiente.
Asimismo, la empresa debe informar a la representación legal del calendario anual de llamamientos. Por eso conviene planificar las campañas al inicio de cada ejercicio.
El incumplimiento tiene consecuencias graves. Si la empresa no llama a quien le corresponde, la persona puede impugnar esa decisión como un despido.
Qué ocurre en la inactividad de un contrato fijo discontinuo
En la inactividad no hay obligación de trabajar ni de retribuir. Además, la persona puede solicitar la prestación por desempleo si reúne los requisitos.
La empresa, en cambio, mantiene obligaciones importantes. Debe conservar el puesto, respetar el orden de llamamiento y seguir computando la antigüedad.
Antigüedad, vacaciones e indemnización
Este es el punto que más sorprende a las empresas. La antigüedad en el contrato fijo discontinuo se calcula sobre toda la duración de la relación laboral, no solo sobre los periodos trabajados.
En consecuencia, los complementos de antigüedad y las indemnizaciones se disparan con el paso de los años. Por ejemplo, una persona con diez temporadas acumula diez años de antigüedad, aunque trabaje seis meses al año.
Las vacaciones se devengan en proporción al tiempo de actividad. Por lo tanto, si no se pueden disfrutar dentro de la temporada, la empresa las abona en la liquidación.
Diferencias con otras modalidades
Elegir mal el contrato es una de las causas más frecuentes de actas de Inspección. Estas son las tres opciones que se confunden:
- Contrato fijo discontinuo: actividad cíclica que se repite cada año.
- Contrato temporal por circunstancias de la producción: picos ocasionales e imprevisibles, con duración limitada.
- Contrato a tiempo parcial: jornada reducida, pero prestación continuada durante todo el año.
Cómo calcular el coste real de la campaña
El salario es solo una parte del coste. Además, debes sumar la cotización empresarial, la parte proporcional de pagas extraordinarias y las vacaciones devengadas.
Un ejemplo ayuda a verlo: sobre un salario bruto de 1.500 euros, la cotización empresarial añade en torno a un tercio del coste. Después, añade el coste indirecto de la formación y del equipamiento. Por último, valora el impacto futuro de la antigüedad acumulada. De este modo obtendrás una cifra realista antes de fijar precios de temporada.
Trámites del contrato fijo discontinuo en la Seguridad Social
Cada inicio y cada fin de actividad exige una comunicación. Primero, el alta en el Sistema RED con la clave de contrato correspondiente. Después, la baja al terminar la temporada.
Además, el llamamiento debe quedar archivado junto al acuse de recibo. Igualmente, conviene guardar el calendario de llamamientos comunicado a la representación legal. De este modo, la empresa puede acreditar el orden aplicado si alguien lo discute.
Por último, revisa la clave de contrato en cada nómina. Un error en ese código complica las bonificaciones y distorsiona los informes de plantilla.
Preguntas frecuentes
¿El contrato fijo discontinuo es indefinido?
Sí. Es una modalidad indefinida, aunque la prestación se concentre en determinados periodos del año.
¿Se puede cobrar el paro en la inactividad?
Sí, siempre que se cumplan los requisitos generales y se solicite en plazo al inicio de cada periodo.
¿Cuánto puede durar la inactividad?
No existe un máximo legal. Sin embargo, una inactividad desproporcionada puede indicar un uso fraudulento de la figura.
¿Se puede convertir un temporal en contrato fijo discontinuo?
Sí, mediante novación del contrato. Además, conviene documentar el cambio y comunicarlo a la Seguridad Social.
Diseñamos tu plantilla de temporada
En Cirera Group elegimos contigo la modalidad adecuada, redactamos los llamamientos y calculamos el coste de cada campaña. Puedes conocer nuestra asesoría laboral y nuestro servicio de gestión de nóminas.
También te interesa contratar personal de temporada y cómo se calcula un finiquito. Puedes consultar la norma en el Estatuto de los Trabajadores publicado en el BOE. Por último, escríbenos y lo planificamos juntos.